¿Sigues aprendiendo con tu trabajo o ya te importa un carajo?

Algún sabio me dijo una vez que lo importante no es tener un empleo, sino ser válido para ese puesto de trabajo.

Algún sabio me dijo una vez que lo importante no es tener un empleo, sino ser válido para ese puesto de trabajo.

Sigues aprendiendo con tu trabajo

© liza5450 – Fotolia.com

Nadie se sorprendería al oír que las oportunidades de trabajo, hoy en día, no son muy numerosas. Tampoco sorprenderíamos si además de eso, añadimos que los contratos no suelen ser de larga duración, indefinidos o estables; A no ser que trabajemos para el servicio público, claro.

Encontrar un puesto de trabajo no es fácil. Permanecer en él… quizá actualmente tampoco. Sin embargo son factores que, en cierta medida, dependen de nosotros, y una vez más, de nuestra actitud.

Cuando encontramos un empleo, por norma general, deberíamos empezar con ilusión y entusiasmo. Que nos valoren y nos den una oportunidad es como renacer, y para ello vertimos todas las ganas y energía del mundo. Empezar algo nuevo requiere reunir todo nuestro valor y superar nuestras limitaciones para reemprender el camino que hayamos elegido.

En nuestro primer día conocemos a gente nueva, compañeros que nos ayudan a incorporarnos, a conocer la que desde ese momento también será nuestra empresa. Absorbemos todas las explicaciones que nos llegan de aquí y allá, y nos ponemos manos a la obra para empaparnos de todo el conocimiento necesario que permitirá llevar a cabo nuestras funciones. Son momentos en que no nos importa aprender, colaborar, aportar… cosas fantásticas para nuestro crecimiento y el de nuestra “ya” empresa.

Lástima que en gran parte de los casos esta actitud se vaya apagando poco a poco. Las razones pueden ser muchas; Derivadas del ambiente o la política de la empresa o simplemente nacidas desde nuestros mismos sentimientos.

Sea como sea, nos vemos estancados de nuevo.

Deberíamos ser “anti”-rutina, insaciables optimistas y curiosos aprendices continuamente. Sí. No importa la edad que tengamos, ni el tiempo que llevemos en la empresa o en la misma vida. Este mundo no se detiene a esperarnos. Cambia continuamente, innova, crea… e ignora a quien no va a su ritmo.

Debemos estar constantemente formándonos. Buscando cada noche lo que durante ese día hemos aprendido. Por pequeño que sea, por insignificante que parezca nos está ayudando a crecer profesional y personalmente.

Si recuerdas mi post sobre los niños (“Aprendamos de los niños a reeducar nuestra felicidad”) sabrás de que te hablo. Los niños aprenden constantemente: jugando, curioseando, imitando…, de una forma fácil y divertida porque están predispuestos a ello.

A muchas personas les sucede, al llevar tiempo en un empleo, que pierden el interés por seguir formándose. No lo ven atractivo ni le encuentran hueco en su apretada agenda. Sin embargo es necesario hacerlo porque nos abre la mente, nos hace más creativos y nos dota de las aptitudes necesarias para enfrentarnos a cada reto de nuestra vida. Porque estar obsoletos en conocimientos y métodos, en este mundo vertiginosamente cambiante, nos deja fuera de juego.

 

Sara CáceresSara Cáceres, en la red SaraCace, es profesional de la comunicación y la creación digital. Puede ayudarte con cualquier cosa que requiera del diseño gráfico, gestión de redes sociales y asesoramiento en comunicación o en entornos digitales. Su objetivo es compartir conocimiento y aprender cada día algo nuevo. En su tiempo libre colabora con una organización impartiendo valores entre los más jóvenes.

 

Puedes acceder a about.me/saracace para seguirla en las distintas redes sociales.

 

 

  1. Creo que a todos nos pasó: nos metimos en un trabajo por necesidad, pero meses después terminamos aburridos porque no es lo que queremos para nuestras vidas. Lo importante es saber para qué somos buenos, y sacarle todo el jugo que podamos a esa habilidad.

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