No abandones tu blog

A partir de ahora invitaré a algunos bloggers a escribir un artículo en Bloguismo los Jueves sobre algo relacionado con las temáticas habituales del blog. En esta primera ocasión escribe Ángel Luis Benito Rodero, responsable de contenidos de El Rincón Del Vago, una de las páginas míticas del internet en castellano. Disfrutadlo.

No es raro que al realizar una búsqueda en Google aterricemos en un blog abandonado hace uno, dos o tres años. Una pregunta que me hago siempre en estos casos es “¿qué motivó que su autor abandonara el blog?”, es decir “¿qué desmotivó a ese blogger?”.

En las cabeceras de muchos blogs leemos lemas o frases enérgicas que supuestamente han inspirado la labor de su autor o buenos propósitos respecto a la actualización de esa bitácora, pero al cabo de un tiempo quedan vacantes como una especie de buques fantasma en alta mar.

En un repaso mental rápido se nos vienen a la mente muchas razones por las que alguien puede tomar la decisión de abandonar su blog (o, más raro, suprimirlo) o bien de no tomar ninguna decisión sobre su blog, produciendo el mismo efecto de abandono.

Ante una decisión meditada y racional de dejar un blog por parte de su autor, creo que no hay consejos posibles, así que me voy a centrar en las causas involuntarias que inducen a la renuncia, o dicho de otro modo cuando el blogger desea continuar su obra y todas las circunstancias se lo permiten, pero atraviesa por una fase de sequía de ideas o de desmotivación genérica que bloquean esa labor de actualización con la regularidad deseada.

Cuando sintáis que la desidia se quiere instalar en vuestra vida y en vuestro blog, o cuando atraveséis por una fase de sequía de ideas o de temas, quizás estas breves pautas os ayuden a superarla:

Tu blog es tu casa

Por tanto ponte cómodo. Relájate. Iniciaste el blog porque te gustaba, porque iba contigo hablar de tu vida o escribir sobre ese nicho o sector de la economía digital en el que considerabas que tu punto de vista o tu opinión era valiosa, era diferenciadora. ¿Por qué no ha de seguir siendo así? Encuentra el tiempo idóneo para redactar una entrada y para repasar lo que has escrito.

No dejes que el estrés emocional o que el pensamiento negativo recurrente de que “no puedes escribir” se adueñe de ti. Cuida las condiciones ambientales y bloguea con la música que más te motive, la que sirva para acondicionar tus pensamientos y ordenar tus ideas. Disfruta de todos los momentos previos a la escritura. No te desesperes porque las ideas no fluyan o no tomen forma de artículo a las primeras de cambio. Sé paciente.

Busca el mejor lugar para escribir: no tiene que ser necesariamente en casa o en el despacho. Hoy es posible bloguear desde cualquier lugar usando un dispositivo móvil y por tanto puedes intentarlo en lugares donde te sientas más a gusto o donde te ronden más ideas.

Modera tus aspiraciones

Sé consciente de hasta dónde puede llegar tu labor como blogger. No lo digo tanto por los blogs que son bitácoras de vida o diarios digitales estrictamente personales, sino por aquellos blogs que fueron concebidos con aspiración comercial o con cierto ánimo de lucro, aquellos que nacen con la legítima aspiración de ser la referencia en su nicho o tener un número de visitas suficiente para llamar la atención de patrocinadores y otros agentes del comercio digital, bien sea para “vivir de los blogs” o simplemente para “conseguir unos euros extra”.

Hay que ser conscientes de que elaborar un blog rentable se logra con una labor de meses y probablemente años, actualizando muy frecuentemente y realizando una labor de promoción del blog en redes sociales, espacios de intercambio de links y otros medios de difusión, que van a requerir invertir mucho tiempo, tiempo del que, en el peor de los casos, no disponemos. Adecuar nuestro tiempo libre a los objetivos del blog ayudará a imprimir a nuestro blog un ritmo de actualización conveniente y a no autoinfundirnos un estrés innecesario sintiendo “que no llegamos a todo”.

Existe la inspiración, pero a través del trabajo y del conocimiento del medio

En primer lugar, no veas el trabajo como un castigo. Leí que García Márquez escribe invariablemente de 9 de la mañana a 2 de la tarde todos los días. Unos días consigue escribir varias páginas y otros apenas una resmilla, unos renglones o directamente nada. Se tiende a confundir habitualidad con rutina, cuando desde un óptica positiva podemos tomar el componente de habitualidad como entrenamiento constante para mejorar nuestras capacidades.

Diariamente, o en la medida que tu tiempo lo permita, lee otros blogs, otras webs, participa en la conversación que allí se genere, pues tu comentario puede ser la punta del hilo de la que al tirar salga una entrada para tu blog. Abre el editor de WordPress cuando las ideas ya hayan tomado cierto cuerpo de entrada, y no empieces a escribir por el título, que a veces puede ser el trampolín a una piscina vacía. En todo caso, recuerda que “no intentar nos aleja aún más del objetivo que intentar y fallar” . Esto lo ha escrito José Miguel Bolívar, que junto a Berto Pena es uno de los precursores de los temas relacionados con productividad y GTD en España. Por lo tanto, atrévete. Sé optimista incluso aunque el fruto de tu esfuerzo no sea el esperado. Recuerda el microrrelato de Augusto Monterroso titulado “Fecundidad” cuyo texto dice “Hoy me siento un Balzac, he terminado esta línea“.

Por otra parte es importante no dejarse atrapar en la maraña del desconocimiento del medio para bloguear o de unas cuantas técnicas para facilicitar el trabajo de actualización del blog. A veces nos detiene, o nos ralentiza, una cierta ignorancia de la plataforma desde la que estamos editando nuestra bitácora. Es importante dedicar cierto tiempo a la formación, utilizando todas los medios más efectivos para fortalecer nuestro aprendizaje: foros, otros blogs de tecnología, videotutoriales, etc. Adquiriendo soltura en estos temas evitaremos los inoportunos parones debidos a las dudas técnicas, fortaleceremos nuestra confianza, centraremos nuestro esfuerzo en la escritura, y se disipará esa posible visión de que el blog es algo engorroso y complicado.

Revisa tu medio de escritura

Si has encontrado la vena y las ideas fluyen, remata haciendo un buen trabajo. Haz un esquema de la entrada con los puntos que vas a tratar y después desarróllalo. A lo mejor, tu estilo es más bien de ir escribiendo y enlazando ideas según van llegando. En todo caso procura que todo el contenido de la entrada quede envuelto por la idea final que quieres transmitir o a través de una frase o conclusión que lo resuma. No tienes por qué abarcar todo el tema hasta sus últimas consecuencias. Si quieres obtener más comentarios en un blog, es bueno que la entrada sugiera los puntos sobre los que luego girará la conversación, pero sin exhaustividad.

No obstante, cada maestrillo tiene su librillo. Nos gustaría saber si alguna vez has estado tentado de abandonar tu blog y cómo te enfrentas tanto a las situaciones de sequía de ideas, o, en general, a las de desidia bloguera.