El tipo que se hizo a sí mismo

Sí, está visto y revisto Steve Jobs en este discurso… No vamos pues a analizar sus interesantes mensajes, que por otra parte ahí están, para quien quiera recordarlos, sino que nos sirve de muestra para ejemplarizar el asunto del que vamos a hablar hoy.

Sí, está visto y revisto Steve Jobs en este discurso… No vamos pues a analizar sus interesantes mensajes, que por otra parte ahí están, para quien quiera recordarlos, sino que nos sirve de muestra para ejemplarizar el asunto del que vamos a hablar hoy.

Si algo hemos confesado desde el principio de los tiempos de esta columna de Storytelling de los jueves es que eso, el Storytelling, no es un invento del marketing moderno, no es en realidad nada nuevo, no al menos más allá de su rimbombante nombre inglés.

Los clásicos hombres de negocios, tan serios, distantes y severos ellos en su imagen pública, profundamente alejados de las historias y los relatos, que tienden a considerar incluso novelas y, por tanto, más de corte femenino -incontable el número de estereotipos incluidos en las tres o cuatro líneas anteriores- incluso ellos, han utilizado el storytelling como técnica de posicionamiento personal, profesional y empresarial… total nada.

¿En que me baso para hacer tamaña afirmación? En un único relato con un único protagonista, estereotipo y héroe: el del hombre hecho a sí mismo. No hace falta decir más o con poco más se hace una historia completa.

Y es que basta esa frase para despertar en nuestras cabezas la imagen de ese hombre hecho a sí mismo que es un tipo de familia humilde, que trabaja desde niño, que empezó de la nada, quizá puntada a puntada en una camisería como Amancio Ortega o idea a idea como Steve Jobs, un hombre noble, honesto, trabajador, honrado, modelo de toda virtud y ejemplo para nuestros hijos…

Esa imagen además funciona como la piedrecita que se tira al agua y en su caída provoca los maravillosos círculos que se alimentan unos de otros camino de la orilla, ese relato que es personal se convierte en marca personal y se acaba identificando con la empresarial… Zara es Amancio Ortega, El Corte Inglés es Isidoro Álvarez, sobrino de Ramón Areces, un asturiano de familia humilde que emigró a Cuba a buscar fortuna y volvió a Madrid para montar El Corte Inglés, en definitiva, otro hombre hecho a sí mismo.

Me asombra la potencia de este relato, potencia que se basa principalmente en el hecho de que apela de forma directa a las ideas preconcebidas y, por tanto, interiorizadas bajo el sello de ‘ciertas’, es un relato de base eminentemente cultural que funciona incluso con personajes como los antes nombrados que son además profundamente discretos.

No conviene pues olvidar que la fuerza de un relato es a veces la fuerza de sus personajes y, como en los sueños y como quisiéramos que fuera en la vida, no puede faltarnos un héroe… Si unimos a eso la herencia cultural… comenzamos a dar forma a un relato de éxito y sino, mirad Steve Jobs…

 

Berta Rivera es una filóloga que trabaja en ventas, relata en loff.it, escribe un blog (ahora vergonzosamente desactualizado) y cuenta cuentos al caer la noche por esas cosas de la maternidad. Me declaro fan de la creatividad aplicada a la vida, a las pequeñas cosas y a la comunicación… porque las cosas no se dicen, se cuentan.

  1. He visto muchísimas veces este vídeo del discurso de Steve Jobs. Es realmente emocionante y motivador. Recomiendo a todo el mundo que le dedique unos minutos.

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