¿Estás conectado a lo que realmente importa?

Se acerca el verano y me pregunto si TODO el mundo será capaz de desconectar al menos por una semana de vacaciones de los dispositivos móviles.

Se acerca el verano y me pregunto si TODO el mundo será capaz de desconectar al menos por una semana de vacaciones de los dispositivos móviles, teniendo en cuenta que un tercio de la población española no renuncia a ellos ni para ir al baño.

¿Estás conectado a lo que realmente importa?

© grafikplusfoto – Fotolia.com

Estos fabulosos dispositivos tecnológicos que han llegado a nuestras vidas para aportarnos un mayor bienestar, no lo pongo en duda, también nos han hecho más egoístas y antisociales.

Algunas personas son capaces de abandonar a su perro u olvidar recoger a su hijo antes que perder de vista su móvil. Otras incluso prefieren perder el regalo de su pareja antes que el “aparatito”. Un aparatito que ya forma parte de nosotros como una extensión de nuestro brazo pero que en muchos casos ya está siendo un peligro para la persona.

Después de bombardearnos masivamente para convencernos de que la tecnología facilita nuestras vidas, de introducirla en nuestras escuelas y hogares, de venderla como un instrumento necesario para el día a día. Desde los bebes hasta los ancianos, todos conectados. Llega el momento de las advertencias; Que como todo medicamento tiene efectos secundarios si su uso no es responsable y adecuado.

Desde hace un tiempo no hago más que ver spots, cortos o vídeos advirtiéndonos de los efectos perniciosos que tiene el uso de esta tecnología, mientras esto ocurre, y por muy irónico que parezca, nos siguen vendiendo estos brillantes dispositivos como piezas dotadas, incluso, de humanidad y sensibilidad. La maravilla del mundo conectado y tecnológico que nos es tan atractivo, también tiene su lado oscuro. Vivimos compulsivamente conectados, bajo una dependencia absoluta. Hemos llegado a suplantar las relaciones sociales por otras virtuales. Estamos desaprendiendo a relacionarnos en el mundo real y a excluir todo aquello que no pasa por este mundo tecnológico y me pregunto, hasta que punto este desmelene es bueno para nuestro bienestar.

Repito que creo en los beneficios de la tecnología y en su capacidad para mejorar nuestras vidas, siempre y cuando se haga un uso razonable. Nos hemos abocado todos a ella llevando la insignia de expertos en la materia. Nuestros niños de diez años llevan un móvil de última generación, porque cuantas más cosas haga mejor. Son genios sumando en el ordenador o encontrando cualquier respuesta en Internet, sin embargo se aburren cuando han de salir a jugar a la calle, rehúyen de las relaciones directas o no saben entretenerse si no es con un móvil.

Y es que algo que deberíamos recordar siempre es que todo es bueno en su justa medida. Ni las adicciones ni los excesos han traído consigo alguna vez algo saludable. Deberíamos aprender a no dejarnos deslumbrar tanto por la tecnología y verla como un recurso más que nos permita llevar una vida mejor, sin excluir lo que ya conocíamos, lo tradicional, porque corremos el peligro de olvidar lo que un día construyeron unas manos, con esfuerzo, para que otros pudiéramos disfrutarlo.

Me es necesario lanzar una invitación para que volvamos a conectar con el mundo real, ese que hemos relegado pero que nos aporta humanidad y valores. Así que para tener toda la atención del mundo, lo hago a través de uno de esos vídeos que nos recuerdan que lo verdaderamente importante sucede cuando desconectamos nuestros dispositivos.

Sara CáceresSara Cáceres, en la red SaraCace, es profesional de la comunicación y la creación digital. Puede ayudarte con cualquier cosa que requiera del diseño gráfico, gestión de redes sociales y asesoramiento en comunicación o en entornos digitales. Su objetivo es compartir conocimiento y aprender cada día algo nuevo. En su tiempo libre colabora con una organización impartiendo valores entre los más jóvenes.

 

Puedes acceder a about.me/saracace para seguirla en las distintas redes sociales.

 

 

  1. Un video fantástico Sara. Ya lo creo que somos antisociales. Como dices la tecnología es positiva pero tiene su lado oscuro, nos aísla del mundo real y como en “Matrix” pensamos que estamos viviendo una realidad que no es tal. Un saludo

    • Muchas gracias Miguel Ángel. Lo bueno es que si somos conscientes de esto podremos introducir en nuestra agenda la tarea de “conectar” de nuevo con el mundo real 😉 Un saludo!

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