Época del balance final del año, ¿el éxito se mide por la productividad o consumismo?

Es época de fiestas, del balance final del año y evaluación de resultados: ¿cuál es la verdadera medida de éxito de las empresas y de las personas?

Es época de fiestas, y los datos económicos apuntan la tendencia al aumento en datos de consumo en Navidad, en España, en 2013 hubo un aumento de 1,8% en relación a 2012, (según Deloitte). No hay datos seguros para 2014 pues el consumidor está muy influenciado por cualquier noticia de última hora, y cualquier previsión podría ser imprecisa.

Época del balance final del año, ¿el éxito se mide por la productividad o consumismo?

© Bikeworldtravel – Fotolia.com

El indicador productividad es uno de los más relevantes para estudiar la “salud” económica de una sociedad, dado que las ganancias en la eficiencia productiva son una de las vías esenciales para conseguir mayores niveles de bienestar. Y contiene datos complejos (y fórmulas) correspondiente a los diversos factores que la componen.

Dado su importante papel a la hora de lograr una ventaja competitiva, la elevada  productividad es uno de los objetivos esenciales de las empresas. No sólo es importante el valor que alcanza esta variable en términos absolutos para la empresa, sino que es preciso analizar cómo evoluciona la de la competencia y cuál es su tasa de variación.  Mejorar los niveles de productividad es uno de los principales objetivos empresariales en la medida en que dichas mejoras pueden ser el remedio ante situaciones de incremento de los costes.

La productividad evalúa la eficiencia productiva y las capacidades que se tengan con base en los indicadores planteados. Primero se determina la medición de la productividad según el enfoque financiero, de procesos o de mano de obra;  luego se identifican aquellos indicadores que ayudarán a medir los distintos factores importantes que se involucren en el enfoque al cual se está orientando el proyecto (tal es el caso de eficiencia, capacidades, productividad total, parcial, etc.). Por ejemplo, un dato: La productividad crece de forma inversamente proporcional a la disminución de los empleos. La gente empleada en la industria se redujo en la UE entre 1970 y 1994 entre un 30 y un 20%, la productividad aumentó un 2,5% en el mismo período.

El crecimiento económico, la medida moderna de que una sociedad funciona según los baremos divulgados en los medios, es el mayor índice de consumo, no tanto de la fuerza productiva. Vivimos en una sociedad de consumidores.

Todo ser vivo necesita consumir, pero a ¿qué nos referimos cuando decimos que vivimos en una sociedad de consumo? El primer cambio es probablemente, el modo como se prepara y educa a la gente para satisfacer las condiciones impuestas por su identidad social.

En estas fechas más del 40% del gasto corresponde a regalos, y exceptuando cerca del 20% que son viajes, todo lo demás son gastos de consumibles de la época. Hay una tendencia en alza de aplicar prácticas de consumo más conscientes, con la opción del carácter generoso del español que opta por destinar el dinero a fines benéficos, o mejor aún, implicarse en alguna acción social que realmente ilusione.

Por otra parte, hay nuevas tendencias que buscan descentralizar los conceptos capitalistas antiguos  (y sus distintas corrientes), por no adaptarse a las necesidades reales de las personas. Esta economía basada en el bienestar, que busca una aproximación espiritual a los asuntos económicos fue propuesta por  E. F. Schumacher en el año 1956, y que publicó sus ensayos en su obra “Lo pequeño es hermoso”. Son los conceptos de la economía budista, que considera que el consumo es un medio para el bienestar humano. El objetivo se trata de maximizar el bienestar con un consumo mínimo.

Independiente de la cuenta de resultados, las noticias en los medios cambian de tono en época de festividades: aumenta el optimismo en las personas, es como si todos los problemas careciesen de importancia, la caridad y amor al próximo recobran valor, y se manifiesta que lo más importante es el espíritu de unión y la familia. Y como no, se olvidan los problemas diarios y todos se centran en el resultado del sorteo de la lotería del “Gordo de navidad”.

Con el balance de fin de año, época para evaluar el éxito de la empresa midiendo sus datos económicos y de productividad, una propuesta  que vale para cualquier resultado: que éstas sean fechas para  vivir el real valor humano que se encuentra en consumir para agasajar al otro, a todos.

¡Felices Fiestas!

Tatiana N Teixeira

Tatiana Nicole Teixeira Martinelli es ingeniera química de formación, con especialidad en Tecnología medioambiental. 19 años de experiencia profesional en el área de calidad, medio ambiente en España y Brasil. Espírito inquieto, comprometida con la sostenibilidad, y desde siempre apasionada por el emprendedor ismo. Actualmente consultora y socia en Apoena Gestión Integral.

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