La esencia de un buen relato

Esto de que contar historias funciona no es un nuevo invento ni una idea original de ningún gurú del marketing moderno, aunque tenga un rimbombante nombre inglés –storytelling-; podríamos decir que es asunto casi de la sabiduría popular, porque la historia se ha escrito en relatos que se han alimentado a su vez de la cultura de los pueblos que la protagonizaban; y así los relatos se nutrían de la historia y la alimentaban a su vez en base a las tradiciones, usos y costumbres de los pueblos; mirad sino qué historia tan curiosa…

Esto de que contar historias funciona no es un nuevo invento ni una idea original de ningún gurú del marketing moderno, aunque tenga un rimbombante nombre inglés –storytelling-; podríamos decir que es asunto casi de la sabiduría popular, porque la historia se ha escrito en relatos que se han alimentado a su vez de la cultura de los pueblos que la protagonizaban; y así los relatos se nutrían de la historia y la alimentaban a su vez en base a las tradiciones, usos y costumbres de los pueblos; mirad sino qué historia tan curiosa…

 La esencia de un buen relato

Derechos de foto de Fotolia

Anup y Bata son los protagonistas del que pasa por ser el primer relato escrito que conocemos, fechado en el antiguo Egipto más de 3.000 años AC, y por supuesto, en un papiro. Se trata de la historia de dos hermanos bien avenidos… hasta que la esposa de Anup, una serpiente, intenta seducir a Bata… ¿os suena? ¿reconocéis la idea que subyace al hecho en sí? seguro que sí…

Es innegable que los relatos funcionan… claro que no siempre, y no todos, la clave está en su corazón, su esencia: un relato de éxito es un relato que emociona, inquieta, motiva, provoca… y para que una historia consiga un efecto semejante necesita un punto de partida, un momento de tensión, un héroe y un villano que se muevan a través de un argumento sencillo que vaya directo al corazón de quien lo escucha, lo lee o lo ve, sin sentir apenas la necesidad de tamizarlo a través de la razón.

He ahí otro punto a valorar, además de la propia composición del relato, cómo contarlo… porque atrás quedaron los tiempos de trovadores y juglares y, si me apuráis, también los del cuentacuentos clásico, hoy tenemos a nuestro alcance y disposición nuevos medios y nuevas tecnologías para dar soporte a nuestro relato; contamos con la palabra y también con la imagen, con el video y el sonido… e incluso más porque los aromas, sabores y texturas pueden también ser un vehículo para nuestro relato.

Todas esas ‘cosas’ que necesita un buen relato no representan un compendio de lo absurdo ni algo imposible, son su esencia alojada en el medio o medios que elijamos, como la tentación relatada sobre un papiro lo era en la historia de Anup y Bata, que tuvo unas 700 versiones posteriores y, probablemente, una bíblica que dura ya más de 2000 años…

Un relato de marca que llega a integrarse en el día a día de las personas, casi a convertirse en parte del bagaje cultural de un pueblo, es un relato de éxito… también en ventas.

Berta Rivera es una filóloga que trabaja en ventas, relata en loff.it, escribe un blog (ahora vergonzosamente desactualizado) y cuenta cuentos al caer la noche por esas cosas de la maternidad. Me declaro fan de la creatividad aplicada a la vida, a las pequeñas cosas y a la comunicación… porque las cosas no se dicen, se cuentan.

Shares
Share This

Share This

Share this post with your friends!