Aprendamos de los niños a reeducar nuestra felicidad

Los niños son tremendamente felices. Ellos son los auténticos gurús, los expertos de la vida, los coaches de la felicidad. Los adultos los que deberíamos aprender de ellos.

Desde la primera línea reivindico que los niños nunca deberían dejar de ser niños, y los adultos deberíamos velar siempre por su bienestar. Y cuando digo esto no me refiero a la sobreprotección obsesiva de algunos padres frustrados que se empeñan en enseñar a sus hijos a ser felices, sino a cuidar de que nadie se entrometa en esa felicidad.

Aprendamos de los niños a reeducar nuestra felicidad

© yanlev – Fotolia.com

Los niños son tremendamente felices. No necesitan a nadie que les eduque en esa materia porque ellos son los auténticos gurús, los expertos de la vida, los coaches de la felicidad, y somos los adultos los que deberíamos aprender de ellos y reeducar nuestro concepto de felicidad.

Al igual que nuestros huesos se resienten con la edad, nuestra felicidad también flaquea debido a los golpes que nos da la vida. Esto no es más que una consecuencia derivada de la forma en que afrontamos los acontecimientos. Los años hacen que cambiemos nuestra forma de ver las cosas, que le demos más importancia y seriedad a lo material y que nos preocupemos infinitamente… para luego perseguir una felicidad perdida.

Y mientras, los niños nos gritan desde la más inocente sencillez, que la felicidad no es una meta sino una actitud.

¿Qué aprender de los niños para volver a ser felices?

Al observarlos, comunicarnos con ellos y participar de sus juegos, sumergiéndonos en su mundo de fantasías, podremos descubrir qué es la creatividad en su estado más puro y cómo volver a vivir felizmente sin sentirnos absurdos, aunque la situación lo parezca.

  • Ellos toman el té y mantienen largas conversaciones con su osito de peluche sin que les preocupe en absoluto lo que piensen los demás. Un poco de sin sentido y locura en la vida nos ayudará a destensarnos y olvidarnos de nuestras preocupaciones.
  • Ellos son espontáneos y graciosos de forma natural, sin esforzarse por aparentar y saben reírse de sí mismos sin sentirse mal. ¡Llenan su vida de humor!.
  • En cuanto pueden muestran pública y abiertamente sus sentimientos, desde una sinceridad absoluta. Hablan sin tapujos pero son expertos equilibrando la balanza entre lo bueno y lo malo; Te dicen que tienes los dientes amarillos y al instante que eres guapísima.
  • No les importa el color, el grupo social o el dinero. No creo que sepan el peso que esto tiene entre los adultos hasta que alguien se lo cuenta. Así que son tremendamente sociales porque no escogen con quien relacionarse. Ellos lo hacen con todo el mundo, en cualquier sitio y en el momento que sea.
  • Tampoco temen al rechazo o fracaso. Son atrevidos y actúan más por los sentidos que por la razón. Tienen menos miedos coleccionados y no miden obsesivamente las consecuencias de sus actos. Simplemente lo hacen y experimentan.
  • Sus porqués se formulan desde la curiosidad y no desde el martirio. Las preocupaciones no suelen permanecer mucho tiempo en la cabeza y los enfados se esfuman igual que llegan; En un instante.
  • Son conformistas y se adaptan rápidamente a los cambios o circunstancias porque se guían por hábitos. Entienden las realidades y son solidarios y agradecidos.
  • No se aburren ante nada. Son entusiastas, se ilusionan y sorprenden con facilidad.
  • Hacen que cualquier cosa sea divertido, disfrutando de los verdaderos y simples placeres de la vida, y les encanta ensuciarse.
  • Son curiosos: observan y descubren. Se toman su tiempo en cada cosa que hacen, viviendo sin prisa y disfrutando de cada momento. Ellos no piensan en qué van a hacer después; Ellos ponen verdadera pasión y energía en todo cuanto hacen, sin importar lo pequeño que sea.

En definitiva; Ven la vida más fácil. Lo mejor de cada cosa y persona. No se preocupan en exceso por las cosas, sino por disfrutar de lo que nos ofrece la vida; las relaciones, el entorno… Si caen se levantan con más energía para volver a intentarlo, y son crédulos y honestos hasta la médula; Por eso triunfan.

¿Aún sigues creyendo que los años nos hacen más sabios?

 

Sara CáceresSara Cáceres, en la red SaraCace, es profesional de la comunicación y la creación digital. Puede ayudarte con cualquier cosa que requiera del diseño gráfico, gestión de redes sociales y asesoramiento en comunicación o en entornos digitales. Su objetivo es compartir conocimiento y aprender cada día algo nuevo. En su tiempo libre colabora con una organización impartiendo valores entre los más jóvenes.

 

Puedes acceder a about.me/saracace para seguirla en las distintas redes sociales.

 

 

  1. […] recuerdas mi post sobre los niños (“Aprendamos de los niños a reeducar nuestra felicidad”) sabrás de que te hablo. Los niños aprenden constantemente: jugando, curioseando, imitando…, […]

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