Y si estamos en constante cambio, ¿Existe la perfección?

Existen infinidad de planteamientos y discusiones sobre la existencia de la perfección. ¿Es perfecta una cosa, una persona, una situación?

Existen infinidad de planteamientos y discusiones sobre la existencia de la perfección. ¿Es perfecta una cosa, una persona, una situación?

Y si estamos en constante cambio, ¿Existe la perfección?

© Krasimira Nevenova – Fotolia.com

Acabo de abrir un debate que no tendrá fin puesto que la perfección, al igual que la verdad, es un concepto sometido al juicio subjetivo del cada uno de nosotros. Y esta subjetividad vienen establecida por patrones sociales y culturales, con lo cuál entran en juego factores como la estética, la ética, la moral e incluso la tolerancia, entre otros. Principios que son sometidos a juicio buscando la excelencia y que rigen nuestro estilo de vida. Una perfección que de existir, es efímera; Como todo.

La gran mayoría de las personas, en algún momento o constantemente en su vida, buscamos la perfección porque creemos nos hará más fuertes ante las dificultades de la vida y las críticas de los demás, o porque en definitiva pensamos seremos más felices con la pareja modelo, el empleo ideal, el cuerpo diez o la mentalidad inquebrantable… Una vida aparentemente perfecta. Y digo “aparentemente” porque hay estudios que afirman que detrás de cada uno de estos ideales pueden esconderse sentimientos como la frustración, el miedo o la ansiedad.

Una persona perfeccionista deja correr el tiempo esperando el momento o la cosa perfecta, por tanto vive ausente en el presente y perturbado por el futuro. Esto no es más que un muro mental de “todo o nada” y una excusa para tomar decisiones. Una actitud saludable emocionalmente sería no esperar; Puede que acertemos con nuestra decisión o puede que nos equivoquemos, pero el hecho de tomar decisiones es lo que nos hace realmente libres. Nos desata de nuestros prejuicios y nos ayuda a fortalecer nuestra autoestima. Valorarnos con nuestras virtudes y defectos nos ayuda a conocernos, y sólo así podemos emprender un cambio.

Cierto es que las obsesiones o los extremos no son buenos ni en muchos casos acertadas las ideas irracionales. Quizás si prestamos atención a nuestro listón de exigencias y somos un poco más transigentes consigamos tener una vida más plena y saludable. Errar es de humanos y aceptar nuestros errores es aprender de ellos.

Solamente avanzaremos si somos conscientes y admitimos nuestros defectos. Y al estar en constante cambio seguramente nuestros ideales y nuestro concepto de perfección también se vean sometidos a una transformación. Porque sí, es cierto que produce sufrimiento no alcanzar aquello que deseamos o darnos cuenta de que nuestra realidad no es la que esperábamos, pero es mucho más satisfactorio buscar la parte positiva de las cosas y superar nuestros miedos.

Se trata de buscar el equilibrio entre nuestros deseos y exigencias, conociendo nuestras limitaciones o las del propio entorno. Esto no significa que dejemos de esforzarnos por ser cada día un poco mejores o por lograr nuestras metas, sino que recorramos este camino deteniéndonos, observando y disfrutando de lo que hacemos y de la vida sin obsesionarnos por nuestras expectativas. Porque la perfección puede encontrarse dentro del propio defecto.

 

Sara CáceresSara Cáceres, en la red SaraCace, es profesional de la comunicación y la creación digital. Puede ayudarte con cualquier cosa que requiera del diseño gráfico, gestión de redes sociales y asesoramiento en comunicación o en entornos digitales. Su objetivo es compartir conocimiento y aprender cada día algo nuevo. En su tiempo libre colabora con una organización impartiendo valores entre los más jóvenes.

 

Puedes acceder a about.me/saracace para seguirla en las distintas redes sociales.

 

 

  1. […] personal, a poner tu talento en circulación. De ello nos habla Sara Cáceres en su articulo “Y si estamos en constante cambio, ¿Existe la perfección?” publicado en el “Blog […]

  2. No creo que exista la perfección. Por eso necesitamos estar en constante adaptación a los cambios que vengan para tener éxito en todo lo que emprendamos.

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