
Soy una persona impaciente, lo reconozco: quiero ver resultados al instante, quiero que si pregunto algo me contesten al momento, y eso casi nunca es bueno, especialmente en aspectos como el de mantener un blog, donde si se quieren ver resultados tangibles se debe planificar una estructura y una serie de acciones a largo plazo.
Por ello, yo soy de los que hacen cambios a menudo: cambio cosas del diseño y pruebo, cambio tipos de artículo y también a veces cambio cosas relacionadas con el SEO de este blog, lo que es peor aún porque Google termina haciéndose un lío con qué indexar en nuestro blog y cómo; si hay algún aspecto donde hay que cambiar el menor número de cosas posible es el SEO.
Hay momentos en los que te paras a reflexionar y observas una mañana cómo las cosas van bien: llevas unos días con una tendencia al alza subiendo suscriptores en Feedburner, Analytics da datos razonables y tus entradas siguen saliendo en Bitácoras.com. Justo ese momento es el de, en primer lugar felicitarse pero en segundo lugar pensar en qué estamos haciendo y cómo se ha llegado a ello, para continuar esa tendencia.
Obviamente, tendremos que esperar, pero la espera se hace más leve si somos conscientes de que estamos caminando por una senda creciente y no decreciente, la paciencia se transforma en constancia y así se reduce mucho menos el esfuerzo de escribir un artículo, porque todo será mucho más sencillo.
La impaciencia nos puede a menudo, o quizá también el sufrir un revés inesperado (“por qué este bajón de suscriptores hoy? estaré haciendo algo mal?“), pero en los blogs, como todo en la vida, hay que aprender a ver los datos y los sucesos con algo de perspectiva, porque probablemente sea algo puntual, que no es digno de reseñar, y que al cabo de unos días todo vuelva por su senda.
Por tanto, si nuestro blog va subiendo en comentarios, suscriptores y visitas, ¿para qué cambiar nada? Ahí entra otro factor clave para el éxito rotundo de un blog: el conseguir entrar en una rutina, crearse el hábito de escribir y mantener el rumbo, constante como el de un ciclista que ve que va acortando la distancia poco a poco a la cabeza de carrera. Mucho ánimo.
